El sexo está de moda

Sexo-esta-de-modaLa verdad verdadera es que el sexo siempre estuvo de moda y siempre lo estará. Y las putas también, llamense putas, escorts, prostitutas, meretrices, acompañantes, lumis o como cada cual quiera referirse a ellas. Independientemente de como queramos llamarlas, son lo que son: prestadoras de servicios sexuales, profesionales del sexo.

Sin duda, hay quien preferiría que no existieran, y quien, si pudiera, las eliminaría de la faz de la tierra, tal vez purificándolas previamente en la hoguera de las brujas. Pero…. desde el comienzo de los tiempos, aquí están, entre nosotros, y aquí continuarán mientras el mundo sea mundo, para alegría de muchos, muchísimos.

Opiniones y controversias al margen, la realidad es que, a lo largo de la Historia, hubo épocas y civilizaciones, como las de la antigua Roma y la de Grecia, en las que se respetaba la libertad sexual, tanto la de los hombres como la de las mujeres, y la prostitución no era vista como un tema tabú sino con total naturalidad, al igual que la homosexualidad. Gracias a la gran libertad sexual existente en esas evolucionadas civilizaciones, nada impedía a los ciudadanos disfrutar al máximo de su sexualidad, cuando, como y con quien quisieran, respetando siempre una serie de normas éticas y sociales.

Como bien se explica en el post ‘Prostitutas en la Historia’, las meretrices romanas, equiparables a las acompañantes o escorts de de lujo de hoy en día, eran generalmente mujeres con un elevado grado de educación que, además de procurar el placer sexual de sus clientes, podían mantener conversaciones interesantes y de alto nivel intelectual. Logicamente, tal cual sucede en la actualidad, también entonces había diferentes clases de prostitutas, por ejemplo, las felatoras que, como su propio nombre indica, estaban especializadas en el arte de la felación; las lupae, que eran las que ejercían en los bosques de las afueras de la ciudad; las ambulatarae que prestaban sus servicios en la calle o las delicatae, que eran profesionales de más alto nivel sociológico, y de otras muchas clases, incluso las que ejercían como putas de alta alcurnia por puro placer, como Julia, la hija del Emperador Augusto y la archifamosa Mesalina, la esposa del Emperador Claudio. Y a esas, nadie las obligaba……

A las mujeres romanas de alta alcurnia nadie las obligaba a ser putas, pero hubo civilizaciones en las que, sin embargo, y por raro que nos pueda parecer, todas las mujeres estaban obligadas a follar por lo menos una vez en su vida con un extranjero como muestra de hospitalidad, y recibían un pago por ello: eran putas por obligación, aunque parece que la gran mayoría de ellas también por devoción.

En otras culturas, normalmente las más avanzadas de su época, como por ejemplo la azteca, también se veía con naturalidad y se permitía que las mujeres prestaran servicios sexuales, siempre y cuando ejercieran su oficio en los edificios destinados a tal fin, llamados Cihuacalli, una especie de puticlubs de aquella época.

Claro que hubo otros lugares y períodos, normalmente marcados por el poder o la influencia de los mandamases de alguna religión o iglesia, en los que se ponían trabas a la libertad sexual de hombres y mujeres porque a algún iluminado se le ocurrió decretar que la fornicación y el disfrute del sexo eran pecado….. , pero aún así, casi siempre, hombres y mujeres se salían con la suya e intercambiaban sexo por dinero y viceversa, con la tolerancia o incluso el hipócrita beneplácito de esas autoridades religiosas que oficialmente eran enemigas no solo de la prostitución sino del disfrute sexual en general, al menos de boca para afuera porque no se necesita ser muy imaginativo ni malpensado para adivinar que, entre aquellos santos hombres, habría ya algún precedente de la criminal pederastia ampliamente practicada por sus modernos sucesores.

Así pues, nada nuevo bajo el sol, pero sin embargo, tanto el sexo en general, como el llamado ‘oficio más viejo del mundo’ son temas de eterna y rabiosa actualidad, que siguen estando de moda y dando mucho que hablar. Y eso es lo que vamos a hacer en este blog: hablar de sexo y de quienes lo practican, y por supuesto de quienes lo hacen profesionalmente: nuestras queridas y no siempre comprendidas y respetadas putas, escorts, acompañantes, masajistas eróticas o como queramos llamar a esas mujeres que, abnegada o gozosamente, se dedican a prestar servicios sexuales, a pesar de que, en nuestra opinión, su oficio es tan digno como cualquier otro y merece todo el respeto del mundo.

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