Las primeras palabras en la Luna

Neil AmstrongLo recuerdo perfectamente. Fue el 21 de julio de 1969. Aquel día, por primera vez en la Historia de la Humanidad, un hombre, el astronauta Neil Amstrong, puso su pié en la Luna y pronunció su famosa frase: «Es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad» (orig.: “That’s one small step for [a] man, one giant leap for mankind”).

Probablemente algunos de vosotros no hayais vivido o no recordareis  aquel acontecimiento, calificado por muchos como el primer reality show global de la historia puesto que fue retransmitido a todo el planeta y seguido por 600 millones de telespectadores en los cinco continentes. Pero yo… ¿como podría olvidarlo? Fue uno de los días más emocionantes de mi vida. Por aquel entonces yo era un joven reportero del París Match y, por una serie de circunstancias que ahora no viene al caso, tuve la suerte de ser uno de los pocos periodistas presentes en la sala de seguimiento de la ‘misión Apolo 11’, en Cabo Cañaveral, desde donde se encuentra el hoy denominado Centro Espacial Kennedy.

Fue allí, junto con los ingenieros de la NASA y un reducido grupo de periodistas, donde tuve el privilegio de presenciar y escuchar minuto a minuto, segundo a segundo, no sólo la famosa frase de Neil Amstrong sino también las conversaciones de la tripulación del Apolo 11, pre y post-alunizaje, tanto las que mantenían los astronautas entre ellos como las que mantenían con los ingenieros responsables de la misión.

Un par de segundos después de que Neil Amstrong pusiera sus pies en la Luna, y antes de que pronunciara su famosa frase, los presentes en la sala de seguimiento pudimos oir, entre otros ruídos y algo distorsionadas, pero suficientemente nítidas, unas palabras de Neil Amstrong aparentemente sin sentido, como fuera de contexto, que enseguida quedaron ‘enterradas’ por las de su archifamosa frase. La mayor parte de los presentes no le dieron mayor importancia a aquellas iniciales palabras de Neil Amstrong al pisar la superficie lunar pero  a mí me intrigaron muchísimo y se me quedaron muy grabadas.

Creo que es importante que el mundo sepa que las primeras palabras que pronunció el primer hombre que pisó la Luna por primera vez no fueron las que oficialmente, protocolariamente, se tienen como tales sino que fueron otras mucho más breves e informales. Las palabras que dijo Neil Amstrong al poner sus pies en la Luna fueron, exactamente, estas: ‘Enhorabuena Sr. Robinson! (orig.: ‘Congratulations Mr. Robinson’). Ni que decir tiene que tan extrañas palabras en aquellas circunstancias llamaron poderosamente mi atención y me intrigaron sobremanera.

El impacto mediático, político y social del alunizaje fue enorme, así que os podreis imaginar que cuando la tripulación del Apolo 11, integrada por los astronaturas Neil Amstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins, regresó a nuestro planeta, se vió sometida a una apretada agenda de recepciones, desfiles, protocolos de Estado y ruedas de prensa con los medios de comunicación más importantes de todo el mundo, a una de las cuales tuve el privilegio de asistir.

Recuerdo que en aquella rueda de prensa, mis colegas de todo el mundo hacían a Neil Amstrong toda clase de preguntas. Algunos le pedían detalles técnicos, otros le preguntaban que tipo de emociones había tenido, otros le pedían detalles sobre su viaje de regreso, e incluso hubo alguno que le preguntó si había visto a Dios…., y Neil Amstrong contestaba a todos con infinita paciencia pero con el semblante serio y con evidentes síntomas de cansancio y hartazgo.

Días después tuve la oportunidad de entrevistar a solas a Neil Amstrong. La entrevista fue publicada y ampliamente difundida en diversos medios de comunicación, pero la pregunta más interesante no fué publicada por expreso deseo de Neil Amstrong, que me pidió que esa parte de la entrevista fuera considerada ‘off the record‘, y así lo hice.

Lo que le pregunté al primer hombre que puso sus piés en la Luna fue lo siguiente: ‘Su frase del pequeño paso y del gran salto se ha hecho famosa y pasa por ser la primera que un hombre pronunció con sus pies en la Luna, pero yo y otras personas que nos encontrábamos en la sala de seguimiento de la misión, hemos oído antes de esa frase otra frase suya que nos dejó totalmente intrigados: ‘Enhorabuena Sr. Robinson’. ¿Qué explicación tienen esas palabras suyas’?.

Con una amplia y sincera sonrisa, Neil Amstrong me respondió: ‘Lo que usted dice es rigurosamente cierto, pero en estos momentos no puedo explicarle el significado de dicha frase, puesto que afecta a personas mayores que merecen todos mis respetos y a las que de ninguna manera quisiera perjudicar lo más mínimo. Le ruego absoluta confidencialidad respecto a dicha cuestión’.

En el año 1989, veinte años después de aquella primera entrevista, volví a tener la oportunidad de hacer una segunda entrevista personal a Neil Amstrong y no pude evitar volver a preguntarle sobre aquellas palabras suyas que tan intrigado me dejaron. Primero sonriendo y después riéndose a carcajada limpia, Neil Amstrong me dijo que lo sentía mucho, que seguía sin poder darme una explicación de aquellas primeras palabras suyas en la Luna, porque las personas a las que afectaban seguían vivas. Como mi intriga era superlativa, le hice prometer que en cuanto fallecieran esas personas me desvelaría el secreto mejor guardado de la Humanidad. Se compadeció de mí y así lo hizo.

Tras aquella segunda entrevista, como periodista especializado en temas aeronáuticos y aeroespaciales, hice otras varias entrevistas a Neil con quien llegué a trabar una buena amistad. En la última entrevista que le hice, creo recordar que en el año 2004, me dijo: ‘Eres un buen periodista y un buen amigo que ha sabido guardar pacientemente nuestras conversaciones privadas, así que, ahora que hace ya algunos años que murieron las personas a las que afectaban las primeras palabras que pronuncié al llegar a la Luna, te voy a desvelar su verdadero significado’. Mi corazón dió un vuelco. Y Neil empezó a contarme su relato:

Siendo yo un chaval de unos 12 ó 13 años, al igual que los chavales de medio país, solía jugar al beisbol, y a veces, junto con otros niños de la vecindad, jugábamos en la barriada de chalets donde vivíamos. De vez en cuando la pelota golpeaba algún coche aparcado en las inmediaciones o hacía añicos el cristal de alguna ventana del vecindario, y algunos vecinos estaban hartos de nosotros, entre ellos los señores Robinson.

Un día la pelota iba directa hacia una de las ventanas del chalet de los señores Robinson y yo me eché las manos a la cabeza, pero afortunadamente la pelota golpeó la rama de un árbol y cayó justamente delante de la ventana del dormitorio de los señores Robinson. Ufff…. dije… ¡menos mal que esta vez no rompimos el cristal! Para evitar una posible bronca de los señores Robinson, fui a buscar la pelota arrastrándome por el suelo del jardín para que no me vieran, y al llegar a la ventana de su dormitorio escuché como la señora Robinson le decía al pobre señor Robinson: ‘¿Estás loco? ¡Que dices! ¿Que te haga una mamada? ¿Sabes que te digo yo?’ y añadió: ‘¡Te haré la mamada el día en que nuestro vecinito Neil ponga sus pies en la Luna!’

FelacionY Amstrong, Neil para los amigos, estalló en una tremenda carcajada, y fnalmente dijo: ‘Espero que la señora Robinson haya cumplido su promesa y el señor Robinson haya disfrutado de una estupenda mamada! Era un buen hombre y se la merecía’.

Y para mí, al fin, y para todos vosotros, quedó desvelado el tremendo arcano de las primeras palabras que realmente pronunció el primer hombre que llegó a la Luna tras poner sus pies en la gris superficie lunar; palabras, hechos y emociones realmente trascendentales que deberían quedar grabadas con letras de oro en los libros de la Historia de la Humanidad. A su lado, la frase ‘oficial’ palidece, suena a hueca y no tiene valor alguno, pero es así, con silencios y frases grandilocuentes, como se falsea la Historia y como a los ciudadanos se nos engaña y se nos escamotea lo verdaderamente importante.

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