Mi primera vez con una escort en Madrid

Sexy Escort en MadridElegí una escort en Madrid y lo hice. Finalmente me armé de valor y contraté a una escort. Su nombre era Jesy, tenía 24 años y me cité con ella a la hora de la siesta, a las 4 de la tarde para ser exactos.

La contraté por dos horas, convencido de que iba a ser un dinero bien gastado. Había visto unas fotos de ella en el mejor portal de anuncios eróticos de España y esperaba que en la realidad fuera tan guapa como en las fotos.

‘Ding, dong’….. sonó el timbre del portero electrónico. Era ella. Me entró el tembleque pero le abrí la puerta.

‘Guauuuu….’ en carne y hueso era mucho mejor que en las fotos. Era una rubia impresionante vestida con vaqueros y una blusa que acentuaba sus generosas curvas.

‘Hola, eres Federico?’, preguntó. ‘Sí, entra y ponte cómoda. Quieres beber algo?’, respondí.

‘Un gin-tonic’. Fui a la cocina y preparé dos gin-tonics mas bien cargaditos. Le dí uno de ellos mientras continuaba con el tembleque.

Jesy me miró y dijo: ‘Pareces muy nervioso, pero no te preocupes que no te voy a morder, a menos que eso sea lo que te gusta’, me dijo sonriendo mientras le daba un sorbo al gin-tonic.

‘Lo siento, es la primera vez que utilizo los servicios de una escort’, farfullé. ‘No te preocupes y relájate. Te voy a cuidar muy bien’, dijo mientras se levantaba.

Muy lentamente comenzó a desabrocharse la blusa, que dejó al descubierto unos enormes y turgentes pechos. Sus pezones estaban completamente erectos, y de repente sentí como mi polla se ponía dura como una piedra.

Arrojó la blusa al suelo y comenzó a desbrocharse los vaqueros y después, muy lentamente,  se los quitó y los dejó sobre el suelo.

En ese momento, con ella frente a mí vistiendo unicamente unas diminutas braguitas, mi corazón y mi respiración se aceleraron y sentí como mi polla se ponía aún más dura.

Ella se quedó un rato inmovil y dijo: ‘Bueno…. crees que merece la pena pagar los 200 € que te pedí?’. Completamente entusiasmado le respondí: ‘Siiiii, claro!”. Sonrió, se quitó las braguitas y se aproximó a mí hasta rozarme con sus erectos pezones. Mi polla se volvió loca y se me secó la boca.

‘Vamos a empezar la función: ‘chupame los pezones, esclavo!’, dijo, y yo le obedecí de inmediato, mientras ellas cogía mi cabeza con una de sus manos y la apretó contra sus formidables tetas, mientras con la otra mano empezó a masajearme la polla por encima de mis pantalones. Uffff…..

De repente me separó de su cuerpo, se echó para atrás un par de pasos y me dijo ‘Esclavo, quitate la ropa’. Me la quité como pude en un par de segundos, con ansiedad, y me quedé frente a ella con la polla más tiesa que una barra de acero.

Con un solo dedo, la escort empezó a tocarme la punta de la polla que, además de tiesa, se humedeció ligeramente. Me puso su dedo dentro de mi boca y me pregunto: ‘A que sabe eso, esclavo?’, y antes de que yo pudiera responder me metió los otros cuatro dedos en la boca mientras con la otra mano me dió un par de palmadas en la polla.

Tuve un dolor intenso, tan intenso que casi le muerdo los dedos que me había metido en la boca, pero ella volvió a abofetear mi polla una y otra vez.

Sacó los dedos de mi boca y se tiró al suelo y agarrándome por la polla, empezó a arrastrame hacia ella, se la metió en la boca y empezó a chuparmela a lo bestia. Mientras me la chupaba empecé a notar que me flaqueaban las piernas y se me doblaban las rodillas. Mi corazón latía a cien por hora, mientras ella, arriba y abajo, se metía mis 20 centímetros de polla en la boca, hasta la garganta.

Siguió chupándomela como una posesa, y de repente me agarró los testículos con una mano y la muy puta empezó a estrujarlos, pero yo estaba temblando de gusto y sin poder moverme mientras la veía meterse y sacarse mi polla de su boca.

De repente paró de chupar, se apartó de mí y me dijo: ‘Túmbate en el suelo boca arriba, esclavo!’. Le obedecí y me tiré de espaldas sobre la alfombra, con una respiración tan acelerada como si acabara de correr un maraton. Miré hacia arriba y ví como se quitaba las minúsculas braguitas y las arrojaba al suelo. Estaba afeitada y los labios de su coño eran tersos y deliciosamente sonrosados.

Me miré la polla, que estaba ahora al rojo vivo y tan dura como no la había notado antes en toda mi vida. Me quemaba…. la polla realmente me quemaba mientras ella se montó sobre mi a horcajadas y me dijo: ‘Cómeme el coño, esclavo!’, mientras me lo ponía frente a mi cara. Que bien olía ese coñito!. Empecé a besarlo y a chuparle los labios, y a pasarle la lengua por la ingle. De repente, con mi lengua noté como se le endurecía el clítoris, flipé en colores y empecé a comerle el coño con verdaderas ganas. Puse mis manos sobre su trasero y empecé a manosearlo con fuerza.

Aquel coño empezó a humedecerse. Estaba riquísimo pero tenia un sabor algo salado. Cada vez más húmedo. Oía como la condenada escort jadeaba y gritaba ‘más, más, chúpamelo con mas fuerza’. Le abrí las piernas al máximo con las manos y le dejé el coño abierto de par en par. Metí mi cabeza de lleno entre sus piernas y ella empezó a acariciarme la polla , mientras yo notaba como apretaba su coño contra mi cara, cada vez con más fuerza.

‘Follame, follame, esclavo!’ gritaba mientras me frotaba la polla como una loca, como si no hubiera otra igual en el mundo. De repente, gritó todavía más alto y empezó a salirle una ingente cantidad de líquidos por el coño, sobre mí, viéndome obligado a cerrar la boca para no atragantarme con aquel torrente de fluídos.

La escort apartó el coño de mi cara, se levantó y me dijo:’Quiero tu semen… ahora…’, metiéndose mi polla en el coño. Me erguí un poco, le agarré las tetas y empecé a acariciarlas frenéticamente. Ella se sentó sobre mí y se empezó a mover arriba y abajo, cada vez más rapidamente mientras susurraba ‘follame esclavo, quiero que me des toda tu leche!’. Viendo como ella se movía sobre mí, empecé a notar que iba a explotar de un momento a otro.

‘Quiero tu leche, esclavo, quiero tu lecheeee….!’ gritó, y yo exploté de placer y sentí como la inundaba con tres o cuatro oleadas de semen, mientras le apretaba las tetas con mis manos mientras me corría.

Se levantó lentamente y se metió dos dedos en el coño. Después en la boca. ‘Umhhh, sabe bien…’ dijo, metiéndome de repente los dedos en mi boca. El cocktail tenía sabor salado.

Cuando terminó de levantarse, mi polla todavía estaba goteando, pero ya cansada y morcillona. ‘Ahora voy a darme una duchita. Lo mejor que podrías hacer es dártela conmigo, esclavo. Todavía nos queda una horita’. Yo sonreí y la miré mientras ella se encaminaba al cuarto de baño.

¡Esto es vida! me dije a mí mismo mientras me levantaba y empecé a seguirla a la ducha.

Esa fue mi primera experiencia con una escort en Madrid, inolvidable. La segunda parte, post-ducha, la contaré otro día.

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